Conclusión grupal
Las redes sociales y el
internet en sí son una herramienta que nos brinda un soporte y facilita nuestra
forma de vivir. Sin embargo, así como tiene sus beneficios, puede tener sus consecuencias
si se utiliza de una forma incorrecta. La adicción a las redes es real, y pasa con
más frecuencia de lo que uno es consciente.
Esta adicción se define como
un comportamiento descontrolado que, de acuerdo con Hernández (1997), puede
llevar al paciente a situaciones que distorsionen su vida personal, familiar y
profesional. Además, no le permite llevar un estilo de vida saludable debido a
que este comportamiento le lleva a situaciones de aislamiento, ansiedad y baja
autoestima entre otras.
Para evaluar y medir tanto la
severidad como el nivel de dependencia de las redes sociales, se hace uso de
las escalas de autopercepción. Éstas se componen de diferentes preguntas que
tienen como finalidad el clasificar el comportamiento adictivo de los
evaluados, donde se ha incluido tanto a adolescentes como a adultos.
Las conclusiones que se
desprenden de las evaluaciones hasta ahora realizadas nos permiten comprender
mejor esta problemática, así como ir describiendo la sintomatología, los
riesgos que supone el mundo virtual y las afectaciones en la vida diaria de
quienes desarrollan una grave dependencia del uso de redes sociales.
Se necesita poner especial
atención a la población más vulnerable a la adicción, es decir la que se
presenta en los adolescentes. Debido a lo anterior, resulta indispensable la
participación de los padres, maestros y/o personal de salud en su intervención.
Al ser una población joven, y al ser conscientes de los riesgos de la adicción
se espera una mejoría significativa si se detectan y trabajan los factores de
desadaptación.
Resulta fundamental programarse
estrategias preventivas a temprana edad tanto en el seno de la familia como en
la escuela sobre la base de los factores de riesgo y de las características
demográficas de los sujetos.
Existen métodos de prevención
los cuales consisten en brindar información y fomentar hábitos saludables para
no caer en estas conductas excesivas que se pueden desarrollar con su uso
frecuente. A pesar de tomar en cuenta estas medidas las cuales tienen como
propósito el ayudar a disminuir el uso de redes sociales y prevenir la adicción
a ellas, hay ocasiones en las que resulta difícil y se debe buscar ayuda
profesional. (Echeburúa et. al. 2010) Por lo tanto, el objetivo del tratamiento,
a diferencia de otras adicciones, debe ser el uso controlado. El tratamiento psicológico
de elección es el control de estímulos y la exposición gradual a Internet,
seguido de un programa de prevención de recaídas.
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